Isla de La Graciosa

La Graciosa es una isla muy pequeña, de origen volcánico, situada al norte de Lanzarote. Un paraíso de playas blancas, admirable desde el Mirador del Río con menos de un millar de habitantes y, en su mayor parte, Patrimonio del Estado, como parte de los Parques Nacionales. Es un lugar que debemos visitar si queremos relajarnos al sol y huir un día del mundanal ruido, lejos del bullicio, los zapatos y las prisas.

Visitas a la Isla de La Graciosa Caleta

Qué hacer

En la isla solo hay un pueblo propiamente dicho, Caleta de Sebo, donde tiene su sede el principal puerto, aunque también hay una villa pequeña, Pedro Barba, un poco costa arriba. No existen carreteras pavimentadas, por lo que la mayoría de coches que se mueven por allí son Land Rovers. Hay, eso sí, hostales de alojamiento y desayuno e incluso una discoteca, y el 16 de julio se celebran por todo lo alto las fiestas de Nuestra Señora del Carmen. Los lugareños se dedican únicamente al turismo (restauración) y la pesca. Pero no falta nada para pasar una temporada en el pueblo de Caleta de Sebo: escuela, instituto, oficina de correos y de banco, centro médico, farmacia y supermercados.

Caleta de Sebo no tiene demasiado interés como visita, por lo que es recomendable hacerse con una bici (o traerla) y hacer un recorrido con ella. Por ejemplo, si tomamos el camino principal hacia el oeste, llegaremos a una playa larguísima y llena de arena suave, la Playa Francesa. La ruta se hace dura en este punto. Continuando hacia el extremo oeste de la Graciosa, se arriba a una bahía espectacular, muy entrada en la tierra, con otra playa de ensueño (la de La Cocina) y lava volcánica descendiendo hacia ella. Después, se puede seguir al otro extremo de la isla, hasta llegar a la maravillosa isla de Bajo del Corral, donde podemos parar a tomar el sol o hacer un picnic.

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La visita por la isla puede reanudarse hasta Pedro Barba, que es mayormente una residencia de verano, con algún extranjero pasando las vacaciones a menudo. El recorrido es ciertamente exigente, con algunas colinas (aunque ninguna que supere los 300 metros) y descensos de impresiones, pero el rotundo paisaje anima a pedalear y caminar. No obstante, es recomendable llevar una bici de montaña resistente y con múltiples velocidades, ya sea propia o alquilada. Para los más comodones, siempre se puede coger un Land Rover prestado. Asimismo, también se puede tomar uno de los barcos que navegan alrededor de la isla para contemplarla desde la distancia, sirven menú en las bahías y suelen llevar con ellos muchos juguetes de agua, como kayaks o inflables.

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Diversidad de la fauna

La Graciosa y los islotes que la rodean, que juntos forman el archipiélago Chinijo, tienen un gran valor biológico y son por ello muy interesantes para los amantes de los animales exóticos. Allí podemos ver algunas especies endémicas del lugar, como los tres reptiles conocidos como perenquén majorero, lagarto atlántico y la lisneja majorera. En la isla anidan multitud de aves rapaces, marinas y algunas otras bastante poco abundantes, por lo que se encuentra protegida especialmente la zona desde 1994. Algunas de ellas son el águila pescadora, la avutarda, el halcón tagarote (una subespecie del famoso por su rapidísimo vuelo en picado halcón peregrino) o el paíño de Madeira. Otra de las especies naturales de la zona es la musaraña canaria, un pequeño y adorable mamífero terrestre. Alguna vez se han avistado en los islotes murciélagos de borde claro, pero no está comprobado que estén asentados allí.

Las criaturas marinas no se quedan atrás en variedad. En las aguas del archipiélago Chinijo podemos hallar multitud de especies subtropicales, así vegetales como animales. Algunas de ellas son las estrellas de mar espinosas, las langostas, los meros y las célebres lapas. Todo un lujo para los pescadores recreativos, que tienen aquí un filón. También se pueden observar a los grandes cetáceos en las aguas de la isla en las épocas de las grandes migraciones: ballenas comunes, delfines comunes y delfines grises. En algunas ocasiones más raras se han visto focas monje del Mediterráneo en estado salvaje, una especie en peligro crítico de extinción.

Cómo llegar

Todos los días salen ferries hacia la Graciosa desde Orzola, en el extremo norte de Lanzarote, a las 08:30, 10:00, 11:00, 12:00, 13:30, 16:00, 17:00 y 18:00 horas. En temporada alta (del 1 de julio al 31 de octubre) hay dos frecuencias más, a las siete y a las ocho de la tarde. Los barcos en sentido contrario zarpan desde Caleta de Sebo hacia Lanzarote a las 08:00, 08:40, 10:00, 11:00, 12:30, 15:00, 16:00 y 17:00. También hay un par de salidas más en verano, a las seis y a las siete de la tarde. No existe otra manera regular de llegar a la isla que no sea por mar, aunque La Graciosa tiene un pequeño helipuerto. Luego, existen viajes más recreativos, tipo crucero, alrededor de Lanzarote y el archipiélago Chinijo.

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